En el corazon de la medina
En el corazón de la medina de Asilah, un callejón privado de paredes encaladas en blanco y azul lleva hasta una sola puerta: la entrada a DIALI. Aquí el ruido de la ciudad se queda atrás; solo llega, de fondo, el rumor lejano del Atlántico.

A pocos pasos de DIALI está la Krikia, uno de esos lugares que forman parte de la vida de la medina. Al caer la tarde, vecinos y viajeros se acercan al mirador para ver ponerse el sol sobre el Atlántico.
Junto a la Krikia se encuentra el pequeño cementerio con el mausoleo de Sidi Ahmed Ben Mansour. Desde allí, unas escaleras bajan hasta una pequeña cala de arena y rocas al pie de la muralla. Está lo bastante cerca de casa como para bajar un rato, sentarse junto al agua y volver.
La medina es peatonal. Desde DIALI, todo empieza al salir de casa: las calles blancas y azules, el Palacio Raisuni, el muelle, los talleres y las pequeñas tiendas aparecen en el recorrido cotidiano. Lo que muchos vienen a descubrir durante unas horas, aquí forma parte del día a día.
La Krikia, a unos pasos de DIALI
JUNTO AL ATLÁNTICO