AL FINAL DEL CALLEJÓN
Un pequeño callejón privado, encalado en blanco y azul, conduce hasta una sola puerta: la entrada de DIALI.
Aquí el movimiento de la medina queda atrás. De fondo, solo alcanza el rumor del Atlántico.

A UNOS PASOS DEL ATLÁNTICO
Krikia y los alrededores de DIALI
Desde la puerta de DIALI, el callejón blanco y azul desemboca directamente en las calles de la medina. A unos pasos aparece Krikia, donde la muralla se asoma al Atlántico y el mar se abre de golpe.
Al caer la tarde, Krikia se convierte en uno de los puntos de encuentro de Asilah. Vecinos y viajeros se reúnen en este tramo de muralla para ver ponerse el sol sobre el agua. Junto al Borj Krikia queda el pequeño cementerio con el mausoleo de Sidi Ahmed Ben Mansour; más abajo, unas escaleras descienden hasta Lalla Rahma, una playa de arena y roca al pie de la muralla.
Hacia el otro lado, las mismas calles bordean la muralla y llegan hasta el Palacio Raissouni y la Torre de San Francisco, entre fachadas encaladas, puertas de colores, pequeños talleres de artesanos y los murales que distinguen las calles de Asilah. Un poco más allá aparece otra pequeña playa de la medina, la Playa de los Cañones, junto a la muralla y cerca del puerto.
El Atlántico está a unos pasos de DIALI. La medina, al salir por la puerta.