
Asilah, un recorrido por su medina
Historias, arquitectura y lugares para descubrir Asilah desde dentro.
La medina de Asilah es una de las más bonitas y mejor cuidadas de Marruecos: una sinfonía de cubos blancos y retazos de azul, en una intrincada red de callejuelas vueltas hacia el mar en su flanco de poniente. Todo esto dentro de una muralla edificada en el siglo XV por Alfonso V de Portugal. La medina de Asilah era el primer enclave portugués, navegando desde Sagres, en la ruta de las especias.
1-Bab Kasbah
Una de las puertas históricas de la medina y el punto de partida de este recorrido.
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Se entra en el recinto de la medina por Bab Kasbah (1), la Puerta de la Alcazaba.
Siguiendo de frente, a la izquierda se sitúa la Mezquita Mayor (2) y a la derecha el Centre Hassan II (3), una de las sedes del festival de verano.
1 · Bab Kasbah
Se entra en el recinto de la medina por Bab Kasbah (1), la Puerta de la Alcazaba.
Siguiendo de frente, a la izquierda se sitúa la Mezquita Mayor (2) y a la derecha el Centre Hassan II (3), una de las sedes del festival de verano.


4- TORRE EL KAMRA
Se desemboca en la plaza donde se eleva la Torre El Kamra (4), la torre portuguesa de la medina.

Junto a ella se abre Bab el Bahr (5), o Puerta del Mar, que conduce directamente al puerto, al paseo marítimo y a la gran explanada exterior.
Junto a la puerta se encuentra la pequeña mezquita Lalla Saïda, reconocible por su puerta verde.
5 · Bab el Bahr · Puerta del Mar



6 · La madrasa

A la derecha queda la escuela, la madrasa (6). Su tapia, cubierta de murales, forma parte de esa imagen tan característica de la medina; las pinturas se renuevan con cada edición del Moussem Cultural Internacional de Asilah.
Dejando atrás Bab el Bahr, continuamos el paseo en dirección al Atlántico. Apenas unos pasos después, la calle se abre en una pequeña plaza de puertas azules, donde los bazares exhiben alfombras y tejidos sobre las fachadas.

7 · PLAYA DE LOS CAÑONES
A los pies de la muralla se encuentra la Playa de los Cañones (7), con la medina levantándose justo detrás.
Para bajar a la arena se sale por Bab el Bahr (5), la Puerta del Mar.

Pasada la madrasa, la calle sigue de frente sobre el camino de ronda de las murallas hasta abrirse en una pequeña plaza de fachadas blancas, puertas y ventanas azules.
A un lado queda el lienzo blanco de la muralla; al otro, las casas de la medina. El Atlántico aparece ya justo debajo.
8 · Palacio de Raissouni
Con la Playa de los Cañones a los pies de la muralla, seguimos de frente bordeando el frente marítimo. A pocos pasos alcanzamos el antiguo Palacio de Raissouni (8): la calle entra en él y lo atraviesa por una galería entre sus grandes puertas verdes.
Torre de San Francisco
Entre las dos puertas se encuentra el acceso a la Torre de San Francisco, hoy Borj Sidi Mimoun, uno de los bastiones de este frente de muralla. La torre se distingue desde la Playa de los Cañones y volverá a aparecer, más adelante, desde Krikia.. En lo alto se conserva todavía un antiguo cañón frente al Atlántico.


Atravesamos el patio del Palacio de Raissouni y salimos por la segunda de sus grandes puertas verdes. Al otro lado, el paseo vuelve a internarse entre las estrechas calles de la medina que conducen hacia Krikia.


La calle sigue pegada a la muralla, con la piedra de la fortificación a un lado y las fachadas blancas de la medina al otro. Al fondo aparece la puerta de Krikia, paso hacia el saliente de la muralla sobre el Atlántico; junto a ella, unas escaleras descienden hasta la pequeña cala de arena y rocas que se abre a sus pies.

Desde Krikia, basta volver la mirada para entender el recorrido: a los pies de la muralla queda el antiguo cementerio con su morabito; más allá aparecen la Torre de San Francisco y la Playa de los Cañones, mientras el puerto de Asilah cierra la vista al fondo.

9 · Krikia
Al cruzar la puerta aparece Krikia (9), el bastión de la muralla que se adentra en el Atlántico. Al caer la tarde, vecinos y viajeros se reúnen aquí para ver ponerse el sol sobre el mar. Casa DIALI y Casa SADIK quedan a pocos pasos.

Dejamos Krikia y el Atlántico a nuestra espalda y continuamos hacia el interior de la medina. A nuestra izquierda aparece SADIK, reconocible por el comienzo del zócalo azul y por la palmera de su patio, que asoma sobre los muros blancos.
Unos pasos después, en el mismo lado de la calle, se abre el pequeño callejón blanco y azul que conduce a DIALI.

Texto y Fotografías: Asilah Medina.
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